La extracción ilegal de agua por parte de invasores de terrenos y mineros ilegales se ha convertido en un problema creciente en Arequipa, alertan las autoridades agrícolas. “Si les roban agua a los agricultores, también nos la roban a todos”, señalan en referencia al impacto de estas acciones sobre la seguridad alimentaria regional.
Agricultores denuncian que los robos incluyen conexiones clandestinas, cisternas ilegales y tomas no autorizadas en los canales de regadío. Según reportes, estos actos se realizan principalmente de noche o en zonas poco vigiladas, afectando el caudal destinado a los cultivos y poniendo en riesgo la producción agrícola y los precios de los alimentos en los mercados locales.
“Los mineros van con cisternas y extraen el agua a escondidas; los invasores colocan mangueras y tuberías camufladas en los costados de los canales. Roban de día y de noche”, indicó Juan Orlando Huanqui Guerra, presidente de la Junta Regional de Usuarios de Arequipa, quien añadió que la expansión urbana descontrolada y la falta de respuesta estatal han agravado la situación.
En La Joya, la problemática se intensifica. Huber Sonco Pino, presidente de la Junta de Usuarios de La Joya Nueva, explicó que “en sectores como La Cano, San Isidro y San Camilo, cientos de personas roban agua de los canales. Llegan con tanques de hasta 20 mil litros, de noche, y se llevan el líquido sin control”. Además, destacó que la Junta cuenta con recursos limitados para vigilar los canales y frenar estos robos.
Sonco advirtió que la Cuenca del Chili Regulado, de la que depende gran parte de la agricultura regional, “está técnicamente agotada”. Actualmente Arequipa, con más de 1.5 millones de habitantes, cuenta con siete represas principales, muchas de las cuales presentan deterioro estructural y limitada capacidad. “Si seguimos así, en pocos años no habrá suficiente agua para todos. Los agricultores, que alimentamos a la ciudad, seremos los primeros en quebrar”, concluyó.








