El alcalde de Yanahuara, Sergio Bollinger, generó polémica el pasado 15 de octubre tras intentar desacreditar la marcha pacífica convocada por la Generación Z en el centro histórico de Arequipa. El burgomaestre, conocido por su alineamiento con posturas ultraconservadoras, fue abucheado por los jóvenes luego de aparecer sorpresivamente en medio de la movilización.
La marcha, organizada con anticipación por el colectivo Generación Z, buscaba expresar el rechazo al blindaje político del Congreso y del Gobierno central, así como denunciar el aumento de la inseguridad ciudadana y las recientes leyes que —según los manifestantes— benefician solo a intereses parlamentarios. La concentración inició en la plaza España y continuó hasta la avenida Ejército, debido al cierre de calles por el X Congreso Internacional de la Lengua Española.
En plena avenida Ejército, los manifestantes se encontraron con el alcalde Bollinger, militante de Renovación Popular, partido identificado con la derecha más radical del país. El funcionario calificó a los jóvenes como “violentistas”, pese a que la protesta se desarrollaba de forma pacífica. Su intervención fue percibida como una provocación por los asistentes.
La presencia del cuestionado alcalde generó tensiones innecesarias. Algunos manifestantes le lanzaron hojas de coca y agua, sin causarle daño alguno, pero Bollinger se victimizó públicamente, intentando mostrar a los jóvenes como agresores. El hecho avivó el rechazo de los presentes, quienes lo calificaron de “provocador”, “corrupto”, y “radical”, posturas que son adoptadas por su partido Renovación Popular.
Los efectivos de la Policía Nacional del Perú intervinieron para pedir al alcalde que abandone la zona, a fin de evitar más incidentes. A pesar de ello, Bollinger declaró ante los medios que “solo caminaba por su distrito”, minimizando su actitud confrontacional. Su discurso contrastó con los videos difundidos en redes sociales, donde se observa que su llegada alteró el ambiente tranquilo de la movilización.
La Generación Z condenó las declaraciones del alcalde y reafirmó que su movilización tuvo un carácter pacífico, ciudadano y apartidista. Los jóvenes denunciaron que el intento de deslegitimar sus reclamos busca silenciar la protesta social y criminalizar la participación política de las nuevas generaciones.
Los jóvenes calificaron la actitud de Bollinger como “una maniobra política” orientada a victimizarse y desprestigiar las marchas populares, comparando su retórica con la de regímenes autoritarios que demonizan la disidencia. En redes, algunos usuarios incluso compararon sus declaraciones con los discursos intolerantes del nazismo, por su carga racista y excluyente.
Este episodio no es aislado. En los últimos meses, Sergio Bollinger ha sido cuestionado por sus expresiones discriminatorias e intolerantes con sectores de izquierda y sociales que cuestionan la gestión del Gobierno. Su reciente accionar en Arequipa no solo reaviva el debate sobre la intolerancia política, sino también pone en evidencia la creciente brecha entre autoridades ultraconservadoras y una ciudadanía joven que exige cambios profundos en el país.








